cólera
06:53"Vamos a hacer limpieza general
y vamos a tirar todas las cosas
que no nos sirven para nada, esas
cosas que ya no utilizamos, esas
otras que no hacen nada más que coger polvo,
las que evitamos encontrarnos porque
nos traen los recuerdos más amargos,
las que nos hacen daño, las que ocupan sitio
o no quisimos nunca tener cerca.
Vamos a hacer limpieza general
o, mejor todavía, una mudanza
que nos permita abandonar las cosas
sin tocarlas siquiera, sin mancharnos,
dejándolas donde han estado siempre;
vamos a irnos nosotros, vida mía,
para empezar a acumular de nuevo.
O vamos a prenderle fuego a todo
y a quedarnos en paz, con esa imagen
de las brasas del mundo ante los ojos
y con el corazón deshabitado." — Vamos a hacer limpieza general, Amalia Bautista.
06:35"Los hombres que me amaron saben de la facilidad que tengo
para destruir un mañana.Saben que duermo con la boca abierta
despidiendo hasta la última luz que intenté robar de sus cuerpos
y que poco obtuve.
Los hombres que me amaron saben como es el hilo de mi llanto
y el terco caer de mi baba,
lo escucharon al dejarme
y algunas veces y como una maldición
quizá lo descubren intentando la nostalgia vana
y pueden volver a oírlo como una canción errante
y volver a amarme y dejarme
con la misma facilidad con la que abren los ojos
para convertirme en una pieza frágil en su memoria.
Ellos saben que regreso a las viejas ciudades
que destruimos juntos
buscando el dolor que dejaron como cosas viejas
para que alguna vez se hallen con sorpresa
en nuestra vieja fábula
mudada a un poema tan absurdo como este.
Y saben tanto y tan poco de mi risa
también de las promesas de mi boca
de mi danza obscena y desesperada
de las construcciones edificadas sobre sus frágiles espaldas
y de los proyectos imposibles
convertidos en hermosos laberintos
entre los que fui perdiendo la razón
y perdiéndome yo
sin atarme al hilo que desprendía de sus ropas
y que podía conducirme a la salida.
Ellos saben que mis ojos no ocultan mi destino
y que he buscado inútilmente el amor en cada uno de sus cuerpos
como si fueran cajas cerradas conteniendo la molicie
de mis construcciones
o el absoluto amor ofrecido a alguien cuyos ojos eran calmos,
distintos a los míos,
alguien que guardaba en su pecho un corazón verdadero
y que no latía terco, amargo y desesperado.
Tuvieron la seguridad desde la primera vez que me desearon,
que me tendrían,
que los amaría sin detenerme a pesar del rechazo
y que serían una intensa fábula
condenada desde su inicio a convertirse en tristeza solamente.
Yo supe que jamás me elegirían,
siempre tuve la absoluta certeza de que los recordaría
y escribiría sobre ellos sintiéndome sabia, sola y loca
sentada sobre una silla de patas vacilantes
y arrojándolos junto a sus nombres
al abismo escrito que toma ya de sus formas.
Y es que nunca mintieron
porque cada vez que los tuve,
cada vez que los amé deseando el cielo y gritando,
cada vez que dormí como una presa mansa,
tan desprevenida de sus ojos,
abrazada y exhausta por ellos;
cada vez que los vi tan desnudos
con la vaga luz jugando a hacer sombras sobre sus cuerpos,
cada vez…
cada vez supe que me dejarían
porque siempre pudieron oler mi cabeza.
Mi cabello nunca cubrió por completo la locura que presintieron
y que nos envolvía como una neblina nauseabunda
que salía de la carne fermentada de mi cabeza
e invadía y detenía el amor
como si imantara las agujas de un reloj.
Mi cuerpo nunca escondió o apresó por completo al animal insano
y cruelmente sincero que habita dentro y me invade
y que habla conmigo como si estuviera vivo.
Mis ojos jamás tuvieron el pudor de ocultar mi sentencia.
Y a pesar de eso,
ellos, los hombres que me amaron
dirían que soy una mujer intensa,
pero la verdad es que hoy he tenido la certeza de mi locura
en el deseo de cortar mi cabeza adormecida,
o dormir al animal insano de mi cuerpo
para no saber de la sentencia que se lee en mis ojos
sin pudor alguno.
Y es que ya no soy una mujer intensa
y esos, los hombres que nombro son sólo otra fábula
de los que tocaron mi luz como a una flama
y quemaron sus dedos
desterrándome fugazmente de sus extraños reinos
y haciendo de mí la carne vencida que se incendia
o el humo que se escribe alrededor de la ceniza
y qué es la ceniza sino el presagio de mis ojos en el espejo,
y qué son mis ojos sino mi destino escrito y la sentencia,
y cual es la sentencia de esta mujer que escribe sobre el amor
como un cansado error
que se reitera sino la inevitable soledad,
y dónde están ahora los que me desterraron
porque tuvieron miedo de mi locura y de mi amor
sino escondidos en estas líneas vanas
conservados como viejas canciones
y es que este no es otra cosa que un poema
que destruye con facilidad otro mañana
y recibe conmigo el rechazo
del que va en busca de un corazón puro." — Canción de amor de María, Cecilia Podestá.
05:25"Después de una noche
en la que he resultado ser
encantadora:
de esas mujeres que beben
y se ponen graciosas
contando anécdotas
de bares y ácidos y viajes
y camas y cabrones
con el pelo despeinado
para mejor
y el carmín corrido
como si viniera
de morrearme en el baño
con el tío más guapo
del garito-
un día
después de una de estas noches
en las que ejerzo
de encantadora de serpientes
al despedirme
me oyes decir
que sólo soy un fraude
compadéceme:
los adictos a los aplausos
también necesitamos testigos
cuando nos quitamos
el maquillaje." — Si un día me oyes, Ana Pérez Cañamares.
05:16"Probablemente de lo que más se haya escrito en la tierra haya sido del amor. Como si existiera una urgencia fatal por contarlo al mundo, por atraparlo, por definirlo.
Todo el mundo sabe de amor y no sabe a la misma vez. Conoce y desconoce.
Pero ni las médulas que ardían para Quevedo, ni el haberlo probado de Lope, ni siquiera ese beso entre Burt Lancaster y Deborah Kerr son suficientes motivos para aprehenderlo. Porque sí, puedes alzar la vista y repasar todo lo repasable: el amor ya estaba allí. A Safo le dolía en el pecho de nostalgia el corazón. Y a mí, más prosaica, me da por callarme, abrazar el silencio, no decir nada, sonreir y saber que no seré capaz jamás de escribir una línea acerca del amor." — Remedia Amoris, Rocío.
18:49"Hay dos maneras de difundir la luz…
Ser la lámpara que la emite,
o el espejo que la refleja." — Lin Yutang.
18:45"No arriesgó nada
no practicó la irreverencia
no mordió el sexo del paraíso
no padeció la pesadilla de vivir
no aulló por falta de demonios en el vientre
no enturbió el agua de ninguna academia
no gozó la locura de la realidad
no destruyó su propia fisiología
no reveló lo insensato de la sensatez
no orinó ni escupió ni eyaculó fuera de foco
no hizo de la palabra la enemiga total
no metió ningún dedo en la llaga
de ninguna cosa hizo destino
no tuvo miedo de sí mismo
no metió mundo ni absoluto en sus venas
no arrulló entre sus brazos una bomba ni siquiera pacífica
no tuvo pensamiento ni ademanes
ni colores militantes
no se encamó con el monstruo de sí mismo
no hizo del vacío una utopía
no amó ni para nacer ni para morir
no telefoneó al otro mundo, no arrojó
bocanadas de sangre sobre el orden y el lenguaje.
Fue correcto adecuado municipal y obvio
o sea una buena persona en el peor sentido de la palabra." — Ni ángel ni rebelde, Joaquín Giannuzzi.
04:43"

llevo una vergüenza que me endurece los dientes.
casi treinta años y sigo sin poder fruncir el ceño.

el rechazo es una bofetada blanca
que no le cabe a mi sonrojo.
me queda grande, como una cáscara cubriendo el cuerpo
alborotado de un grano de sal.

me escondo en las bibliotecas.
contra la pared iluminada
ensayo las muecas que se me escurren en la calle.
cuántas veces dejé mi rabia en un espejo
siempre, de una u otra forma, contra mí misma.

tengo la almohada manchada
amanece tiesa
vergüenza de orines secos
en la cama de una adulta.

los libros, siempre los libros,
es la suavidad con la que tratan
es el abismo que abren entre sus letras diminutas.

me crezco toda en la página en blanco
donde soy solo yo hablando.

como una bruja, como una loca,
me balanceo frente a la pared quieta,
embisto la página, la pared y el libro
con mi frente limpia.

ni una arruga de molestia.
el rechazo es una bofetada blanca
yo, en cambio, tengo la piel enrojecida de una niña.

" — Cuarto de lectura, Gema Santamaría.
04:41"

Compré una pizarra
donde voy anotando los planos correspondientes:

picado/contrapicado
aire/mirada
O sea la regla de los tres tercios.

Yo,
es el lugar egocéntrico que ocupo.

Mi vida es problemática,
caótica, casual.

La autoexperimentación
y el desorden son parte de mi rutina.

Desde la adolescencia
sufro de insomnio
y tomo diazepam para dormir.


Soy una mujer poco práctica,
es decir, consecuente con los sueños:
dejé de usar tacones

y fantaseo todas las noches con un hombre
(del que olvido su nombre cada día)


Basta ya,
-no pienso repetirlo dos veces-
estoy enamorada.

" — Autobiografía, Patricia Venti.
10:24"Para qué nos vamos a engañar, a veces esto es cierto. A veces todo el terror va por dentro y la gente gasta toda su vida esperando algo que ni siquiera sabe si llegará. Como si fuéramos por la vida cargando un aparato, un detector de metales, igual que la gente que va a la playa y quiere encontrar monedas y rastrea toda la arena, nosotros buscamos una señal que nos haga entender nuestra existencia o que justifique el hecho de seguir respirando.

Pero a veces tenemos suerte. Y ansiamos algo durante mucho tiempo y un día, de repente, aparece. Dejas de recordar entonces los días, los meses o los años que han podido huir. Y no sabes muy bien si has sido tú el descubridor o el descubierto. Pero eso no importa ahora, ahí está nuestro porqué. El aparato emite pitidos. Ahí está, disfrútalo. Somos los más ricos de la playa: la hemos encontrado." — Esperar o buscar, Rocío.
19:22"El “pero” es la palabra más puta que conozco -. “te quiero, pero…”; “podría ser, pero…”; “no es grave, pero…”. ¿Se da cuenta? Una palabra de mierda que sirve para dinamitar lo que era, o lo que podría haber sido, pero no es." — El secreto de sus ojos, Ernesto Sacheri.