cólera
16:33

Es asombrosa la relación entre el Amor y el Orgullo, pensaste. Son vasos comunicantes. El enamorado espera que su enamorada esté más enamorada que él y dispuesta a renunciar a su Orgullo, y a la inversa; la enamorada espera que el enamorado esté más enamorado que ella y renuncie a su Orgullo. El Orgullo es como un agujero negro, una gravitación maligna, fruto de nuestra debilidad. Lo necesitamos para vivir más que el Amor. El Orgullo es un misterio.

El luminoso regalo, Manuel Vilas.

17:15
Quiero a alguien
dije en conclusión,
con quien pueda
conservar
el calor.
Patricia Suárez.
16:26
Mi amado me dice
que soy como una manzana
partida en dos.
Yo tengo las semillas
es verdad.
Y la simetría de las curvas.
Tuve un cierto rubor
en la piel lisa
que no sé
si todavía tengo.
Pero si en abril florece
el manzano
yo hecha manzana
y por demás madura
todavía me despliego
en flores blancas
cada vez que su daga
me traspasa.
Frutos y flores, Marina Colasanti.
16:21

¿Por qué te vas tan lejos?,
me preguntó la abuela.
Tengo que trabajar, le dije.


Nosotros también nos fuimos,
igual nuestros hermanos:
ellos no volvieron.


Te vas tan joven y sola, decía,
serás extranjera.
Y señaló el mapa.


¿Por qué te vas tan lejos?,
repetía, con lo bien que estabas
aquí – coche, hipoteca, préstamo -.


Voy a buscar una vida grande, abuela.
Y la abuela me miró a los ojos,
acariciando mi cara con sus manos:


que el viaje no sea duro,
que el país sea una casa,
que los amigos te duren para siempre.

¿Por qué te vas tan lejos?, Sara Herrera Peralta.

17:56

¿Cuánto tiempo les queda, a los libros, 
tal y como los conocemos? El olor de las hojas 
cosidas en el orden necesario 
para la emoción, el peso inequívoco 
de la materia sostenida entre 
las manos, la elasticidad de la luz
    –a veces cóncava, a veces convexa–
al pasar cada página. Imagino
la perplejidad de todos esos seres
nacidos con el alma de papel
     –la carcoma, por ejemplo, las arañas, los ácaros,
los insomnes que chupan la sangre blanca
de la celulosa– cuando ya no existan 
libros en las repisas. Pienso también,
claro, en las ventajas derivadas
del cambio: las casas se expandirán,
se abrirá el espacio, aparecerán 
paredes donde no las sospechábamos.
De esa manera tendremos más metros
cúbicos para llenarlos de soledad. 

Últimas reflexiones antes de apagar el ordenador, Gemma Gorga.

18:27
Yo solo sé que
tú me preguntas 
qué deseo
No lo sé
 
Yo sólo sé
que sueño
que el sueño me vive
y estoy flotando
en su nube
 
Yo sólo sé que 
amo a los hombres
montañas jardines el mar
sólo sé que muchos muertos habitan en mí
 
Bebo mis 
instantes
sólo sé
que es el juego del tiempo
arriba y abajo

 

Solo sé, Rose Ausländer.

17:17

Nosotros, tan jóvenes y tan preparados - por no decir rotos -, hemos sido más besos y lágrimas que muchos de los que han trascendido ya. Y no por eso nos detenemos a juzgar. No se trata de hacerse la víctima y llorar, no es estar “bien” o estar “mal”, sino de saber disfrutar.
Ven, saltemos al vacío, caminemos descalzos por la ciudad; vivir la vida como viene, es un sinónimo de gozar.

Malaci.

17:08

No enseñaré a mi hijo a trabajar la tierra
ni a oler la espiga
ni a cantar himnos.
Sabrá que no hay arroyos cristalinos
ni agua clara que beber.
Su mundo será de aguaceros infernales
y planicies oscuras.
De gritos y gemidos.
de sequedad en los ojos y la garganta.
de martirizados cuerpos que ya no podrán verlo ni oírlo.
Sabrá que no es bueno oír las voces de quienes exaltan el color del cielo.
Lo llevaré a Hiroshima. A Seveso. A Dachau.
Su piel caerá pedazo a pedazo frente al horror
y escuchará con pena el pájaro que canta,
                             la risa de los soldados
                             los escuadrones de la muerte
                             los paredones en primavera.
Tendrá la memoria que no tuvimos
                             y creerá en la violencia
                             de los que no creen en nada

Los paredones de primavera, Miyó Vestrini.

07:18

Nada sucede dos veces
ni va a suceder, por eso
sin experiencia nacemos,
sin rutina moriremos.

En esta escuela del mundo
ni siendo malos alumnos
repetiremos un año,
un invierno, un verano.

No es el mismo ningún día,
no hay dos noches parecidas,
igual mirada en los ojos,
dos besos que se repitan.

Ayer mientras que tu nombre
en voz alta pronunciaban
sentí como si una rosa
cayera por la ventana.

Ahora que estamos juntos,
vuelvo la cara hacia el muro.
¿Rosa? ¿Cómo es la rosa?
¿Como una flor o una piedra?

Dime por qué, mala hora,
con miedo inútil te mezclas.
Eres y por eso pasas.
Pasas, por eso eres bella.

Medio abrazados, sonrientes,
buscaremos la cordura,
aun siendo tan diferentes
cual dos gotas de agua pura.

Nada sucede dos veces, Wislawa Szymborska.